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Rosario de bendiciones

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INICIO
El Rezo del Santo Rosario, ya de por sí, está col­mado de bendiciones. Basta mencionar cómo del corazón y de los labios de Isabel fluye la bendición: “Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. “
“Que a través del rezo del Santo Rosario llene­mos el mundo de las bendiciones de Dios”.
Oraciones Para Antes Del Rosario
Queridos hermanos, que la paz del señor sea con todos nosotros.
Amén.

Damos inicio al Santo Rosario de Bendiciones.
Nos hacemos la señal de la cruz y nos ponemos en la presencia del señor, Rezamos el Pésame y el Credo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

VEN ESPIRITU SANTO
Ven Espíritu Santo ven, ven por medio de la dulce y poderosa intercesión del corazón inmaculado de María tu amadísima esposa.

La Virgen María Nos pide rezar el Rosario Diariamente por las Siguientes intensiones:
1: Pedimos a la Virgen María por: La Paz en el mundo, por el cese de las guerras, de la violencia y de las enemistades entre las personas.
2: Pedimos a la Virgen Maria por: las Familias, para que las mantenga unidas en el amor al estilo de la Sagrada Familia de Nazareth.
3: Pedimos a la Virgen María por: La Vida, para que sea siempre defendida y preservada de cualquier tipo de manipulación, desde el inicio de la fecundación hasta su fin natural.
4: Pedimos a la Virgen Maria por: Los Jovenes, para que sean buenos, se alejen de todo vicio malo y colaboren con sus padres y educadores en forjar su futuro en base al Evangelio.
5: Pedimos a la Virgen Maria por: Las Misiones, por los misioneros y misioneras, por todos aquellos catequistas y colaboradores que les ayudan en el anuncio de la Buena Noticia del Evangelio.
6: Pedimos a la Virgen María por: Nuestro Santo Padre FRANCISCO, por sus intenciones; para que bajo su cayado de supremo pastor de Jesucristo, crezcamos siempre en la comunión y en el amor a la Iglesia.
7: Pedimos a la Virgen Maria por: Los Encarcelados, los que son privados de libertad por cualquier motivo; para que satisfecha su condena se incorporen nuevamente a la sociedad como hombres y mujeres de bien. Y por slo secuestrados y desaparecidos del mundo.
8: Pedimos a la Virgen Maria por: Nuestra Parroquia Y Por Su Parroco, por los que sirven en ella, para que sea una comunidad viva, colaboradora, caritativa, humana,…, capaz de hacer suyos los sufrimientos y las alegrías de los hermanos.
9: Pedimos a la Virgen Maria por: Los Ancianos, para que sean valorados y bien atendidos por sus familias y asistentes. Para que su voz siga siendo referente de sabiduría y de experiencia en la vida de la familia.
10: Pedimos a la Virgen Maria por: Los Pobres, para que sean socorridos en sus necesidades espirituales y materiales y nunca les falte la mano cercana y caritativa de la Iglesia.
11..Pedimos por todos los que nadie pide por ellos…por los moribundos..los tristes y los que se sienten solos..

SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén

PÉSAME
Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí;
pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como tu;
Antes querría haber muerto que haberle ofendido,y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.

1.- Misterio de bendiciones
Jesús resucita de entre los muertos
y nos invita a orar por todos los que ya han partido de esta vida.
almas-purgatorio

Nos dice la Palabra de Dios:
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su de­recha: “Vengan, benditos de mi Padre, y reci­birán en herencia el Reino que les fue prepa­rado desde el comienzo del mundo”.
Nos dice el Catecismo:
“…La práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: ‘Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio a favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado’ (2Mac 12,46)… Llevémosles socorros y ha­gamos su conmemoración. Si los hijos de Job fue­ron purificados-por el sacrificio de su Padre (cf. Jb 1/ 5)/ ¿por qué habríamos de dudar de que nues­tras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos (San Juan Crisóstomo> hom. In 1 Cor 41, 5)”17.

Petición
En este primer misterio, te pedimos Padre, en nombre de tu Hijo Jesús, que con el poder de su sangre y la fuerza del Espíritu Santo, bendigas a nuestros seres queridos que ya partieron de esta vida, y a todos nuestros antepasados que aun no han entrado en la Jerusalén celestial.

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

1- Por tu gran amor, bendice a quienes murieron con carencias de amor. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2- Por tu gran amor, bendice a quienes murieron con ira, rencores y odios en su corazón. Bendí­celos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
3- Por tu gran amor, bendice a quienes murieron con miedos e inseguridades. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
4- Por tu gran amor, bendice a quienes murieron con heridas producidas por las críticas y la des­valorización. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
5- Por tu gran amor, bendice a quienes murieron con sensación de haber sido un fracaso en sus vidas. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
6- Por tu gran amor, bendice a quienes murieron sin haber cumplido el proyecto que tenías para sus vidas. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
7- Por tu gran amor, bendice a quienes murieron sin haber renunciado al satanismo, idolatría o espiritismo. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
8- Por tu gran amor, bendice a quienes murieron con desórdenes en la alimentación y en la sexualidad. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
9- Por tu gran amor, bendice a quienes murieron con adicciones. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
10- Por tu gran amor, bendice a quienes murieron de muerte violenta e imprevista. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos Amen
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia y bendícenos a nosotros y al mundo entero.

JACULATORIA
Mi buen Jesús, te alabo porque perdonas nuestras culpas. Te glorifico porque nos libras del fuego del infierno. Te bendigo porque llevas al cielo a todas las almas y socorres especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Señor Jesús, cúbrenos con tu preciosísima sangre, escondemos en tus santas llagas, líbranos de todo peligro y de todo mal. Envía a tus santos ángeles y arcángeles para que nos acompañen y guíen a lo largo del camino. Amén.

2º Misterio de bendiciones
En este misterio, contemplamos la familia de Nazaret.

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Nos dice la Palabra de Dios:
Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: “Todo país dividido en bandos enemigos, se destruye a sí mismo; y una ciudad o una fa­milia dividida en bandos, no puede mante­nerse”18.
Nos dice el Catecismo:
“Dios, que ‘habita una luz inaccesible’ (ITim 6, 16) quiere comunicar su propia vida divina a los hombres libremente creados por él, para hacer de ellos, en su Hijo único, hijos adoptivos (cf. Ef 1,4- 5). Al revelarse a sí mismo, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de conocerle y de amarle más allá dé lo que ellos serían capaces por sus propias fuerzas”.

Petición
En este misterio, le pedimos a la Sagrada Fami­lia que el amor que reinó entre ellos sea bendición para todos nuestros familiares y conocidos. Y que con su intercesión, bendigan a todas las personas que en el pasado hemos encontrado en el camino de la vida.
Puede que algunos de ellos aun estén aquí en esta vida y que otros, ya hayan partido hacia la casa del Padre.
Puede ser que aun estén en contacto con noso­tros, como suele suceder con los miembros de una misma familia, o que ya no los veamos más en el peregrinar de esta vida.

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén
1- Por tu gran amor, bendice a nuestros padres. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2- Por tu gran amor, bendice a nuestros herma­nos. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
3- Por tu gran amor, bendice a nuestras familias Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
4- Por tu gran amor, bendice a nuestros hijos y nie­tos. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
5- Por tu gran amor, bendice a todos los amigos que se han alejado. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
6- Por tu gran amor, bendice a quienes en la vida nos han hecho el bien. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
7- Por tu gran amor, bendice a quienes en la vida nos han hecho algún mal. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
8- Por tu gran amor, bendice a nuestros ex compañeros(as) de colegio. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
9- Por tu gran amor, bendice a nuestras maestras y profesores. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
10- Por tu gran amor, bendice a quien en este mo­mento tenga mayor necesidad de tu bendición. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos Amen
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia y bendícenos a nosotros y al mundo entero.

JACULATORIA
Mi buen Jesús, te alabo porque perdonas nuestras culpas. Te glorifico porque nos libras del fuego del infierno. Te bendigo porque llevas al cielo a todas las almas y socorres especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Señor Jesús, cúbrenos con tu preciosísima sangre, escondemos en tus santas llagas, líbranos de todo peligro y de todo mal. Envía a tus santos ángeles y arcángeles para que nos acompañen y guíen a lo largo del camino. Amén.

3º Misterio de Bendiciones.
Jesús, en su vida publica, consuela a quienes más sufren.

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Nos dice la Palabra de Dios:
“Dichosos los compasivos, porque Dios ten­drá compasión de ellos”70.
Nos dice el Catecismo:
“Jesús, al aceptar en su corazón humano el amor del Padre hacia los hombres, ‘los amó hasta el ex­tremo’ (Jn 13,1) porque ‘Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos’ (Jn 15,13). Tanto en el sufrimiento como en la muerte, su hu­manidad se hizo el instrumento libre y perfecto de su amor divino que quiere la salvación de los hom­bres…”

Petición:
En este misterio, oramos y bendecimos a quie­nes más sufren en la sociedad.

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén
1- Por tu gran amor, bendice a nuestros herma­nos que sufren las consecuencias de las gue­rras. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2- Por tu gran amor, bendice a nuestros herma­nos que han sido secuestrados o que se hallan privados injustamente de su libertad. Bendíce­los, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
3- Por tu gran amor, bendice a nuestros herma­nos que son víctimas de las calumnias, de la maledicencia y de la injusticia. Bendícelos, Se­ñor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
4- Por tu gran amor, bendice a nuestros herma­nos que no tienen trabajo y que carecen de los medios necesarios para, llevar una vida digna. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
5- Por tu gran amor, bendice a nuestros herma­nos, niños, mujeres u hombres que son vícti­mas de la prostitución o de cualquier forma de explotación. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
6- Por tu gran amor, bendice a nuestros herma­nos que se hallan enfermos, en los hospitales en sus casas, Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
7- Por tu gran amor, bendice a nuestros herma­nos que son esclavos de las adicciones. Bendí­celos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
8- Por tu gran amor, bendice a nuestros herma­nos con desórdenes mentales y psíquicos. Ben­dícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
9- Por tu gran amor, bendice a nuestros herma­nos que sufren la soledad o la depresión. Ben­dícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
10- Por tu gran amor, bendice a los niños, adolescentes, jóvenes y adultos qué sufren por las discusiones entre sus padres y la falta de armonía y afecto familiar. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos Amen
Santo Dios, Santo Fuerte/Santo Inmortal, ten misericordia y bendícenos a nosotros y al mundo entero.

JACULATORIA
Mi buen Jesús, te alabo porque perdonas nuestras culpas. Te glorifico porque nos libras del fuego del infierno. Te bendigo porque llevas al cielo a todas las almas y socorres especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Señor Jesús, cúbrenos con tu preciosísima sangre, escondemos en tus santas llagas, líbranos de todo peligro y de todo mal. Envía a tus santos ángeles y arcángeles para que nos acompañen y guíen a lo largo del camino. Amén.

4° Misterio de bendiciones
Pasión y muerte de Jesús
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Nos dice la Palabra de Dios:
“Ante todo, recomiendo que se hagan plega­rias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quie­re que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad”.
Nos dice el Catecismo:
“Una sociedad bien ordenada y fecunda requie­re gobernantes, investidos de legítima autoridad, que defiendan las instituciones y consagren, en la medida suficiente, su actividad y sus desvelos al provecho común del país

Petición
En este cuarto misterio, invocamos el poder liberador de la sangre y llagas de Nuestro Señor Jesucristo, de modo que traiga liberación de todo pacto diabólico que pueda haber sido hecho, en el pasado o en el presenté, en nuestro país, por algu­na autoridad política o civil.
“Concédeles, Señor, la salud, la paz, la concor­dia, la estabilidad, para que ejerzan sin tropiezo la soberanía que tú les has entregado. Eres tú, Señor, rey celestial de los siglos, quien da a los hijos de los hombres gloria, honor y poder sobre las cosas de la tierra. Dirige, Señor, su consejo según lo que es bueno, según lo que es agradable a tus ojos, para que ejerciendo con piedad, en la paz y la manse­dumbre el poder que les has dado, te encuentren propicio”

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén
1- Por tu gran amor, bendice Señor a quienes tienen la misión de gobernar nuestro país y los diferen­tes pueblos del mundo. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2- Por tu gran amor, bendice Señor a todos los le­gisladores y el universo del mundo político. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
3- Por tu gran amor, bendice Señor a los jueces, abogados y todos aquellos que trabajan en la justicia. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
4- Por tu gran amor, bendice Señor a los empresa­rios y al mundo del comercio. Bendícelos Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
5- Por tu gran amor, bendice Señor a quienes tra­bajan en los medios de comunicación social. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
6- Por tu gran amor, bendice Señor a todos los que trabajan en el área de la educación y la docen­cia. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
7- Por tu gran amor, bendice Señor a médicos, en­fermeras y a todos los que trabajan en el área de la salud. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
8- Por tu gran amor, bendice Señor a todos los gre­mios de trabajadores. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
9- Por tu gran amor, bendice Señor a las fuerzas armadas, a la policía y a todos los que trabajan en el área de la seguridad. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
10- Por tu gran amor, bendice Señor a todos los profesionales, empleados y amas de casa. Bendí­celos, Señor,
,
AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos Amen
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten mise­ricordia y bendícenos a nosotros y al mundo entero.

JACULATORIA
Mi buen Jesús, te alabo porque perdonas nuestras culpas. Te glorifico porque nos libras del fuego del infierno. Te bendigo porque llevas al cielo a todas las almas y socorres especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Señor Jesús, cúbrenos con tu preciosísima sangre, escondemos en tus santas llagas, líbranos de todo peligro y de todo mal. Envía a tus santos ángeles y arcángeles para que nos acompañen y guíen a lo largo del camino. Amén.


5º Misterio de Bendiciones

Contemplamos la venida del Espíritu Santo en Pentecostés, sobre la Iglesia


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También debemos pedir incesantemente la ben­dición de Dios por los que llevan el evangelio, para que ellos puedan testimoniar desde el corazón y con coraje la palabra de Dios.

Nos díce la Palabra de Dios:
“Perseveren en la oración, velando siempre en ella con acción de gracias. Rueguen tam­bién por nosotros, a fin de que Dios nos alla­ne el camino para anunciar el misterio de Cris­to, por el cual estoy preso, y para que yo sepa pregonarlo en la debida forma”25.
Nos dice el Catecismo:
“El santo bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu (vitae spiritualis ianua) y la puerta que abre el ac­ceso a los otros sacramentos. Por el bautismo so­mos liberados del pecado y regenerados como hi­jos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partíci­pes de su misión”.
En este último misterio, te pedimos Padre, en nombre de tu Hijo Jesús, que con el poder de su sangre, derrames una abundante unción del Espí­ritu Santo en todos los miembros de la Iglesia, liberándolos de todo mal, guiándolos hacia la san­tidad y permitiendo que enciendan con tu Palabra y tu amor toda la tierra.

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén
1- Por tu gran amor, bendice Señor al Santo Pa­dre, en todas las áreas de su vida y de su mi­nisterio. Bendícelo Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
2- Por tu gran amor, bendice Señor a los obispos, en todas las áreas de su vida y de su misión. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
3- Por tu gran amor, bendice Señor a los presbíte­ros y a los. diáconos. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
4- Por tu gran amor, bendice Señor a los religio­sos y a las religiosas. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
5- Por tu gran amor, bendice Señor a los semina­ristas y a los jóvenes que estás llamando a de­jarlo todo para consagrarse a ti. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
6- Por tu gran amor, bendice Señor a los misione­ros, a los que has llamado a la predicación, a la nueva evangelización y a la formación de co­munidades. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
7- Por tu gran amor, bendice Señor a quienes for­man los grupos de oración y a la Renovación en el Espíritu. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
8- Por tu gran amor, bendice Señor a los catequis­tas y a todos los bautizados. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
9- Por tu gran amor, bendice Señor a todas las dió­cesis, institutos seculares y congregaciones re­ligiosas. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
10-Por tu gran amor, bendice Señor a los herma­nos separados. Bendícelos, Señor.

AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos Amen
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia y bendícenos a nosotros y al mundo entero.

JACULATORIA
Mi buen Jesús, te alabo porque perdonas nuestras culpas. Te glorifico porque nos libras del fuego del infierno. Te bendigo porque llevas al cielo a todas las almas y socorres especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.
Señor Jesús, cúbrenos con tu preciosísima sangre, escondemos en tus santas llagas, líbranos de todo peligro y de todo mal. Envía a tus santos ángeles y arcángeles para que nos acompañen y guíen a lo largo del camino. Amén.

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SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

OREMOS
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo;

concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor.Amén

1 PADRE NUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén

Dios te salve María Santísima, Hija de Dios Padre, virgen purísima, en tus manos encomendamos nuestra fe para que la ilumines, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve María Santísima, Madre de Dios Hijo, virgen purísima, en tus manos Encomendamos nuestra esperanza para que la alientes, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, virgen purísima, en tus Manos encomendamos nuestra caridad para que la inflames, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos Amen..

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Oraciones finales

Oración de san Bernardo
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Si se levanta la tempestad de las tentaciones, si caes en el obstáculo de las tristezas, eleva tus ojos a la Estrella del mar: Invoca a María.
Si te golpean las olas de la soberbia, de la ca­lumnia, de la envidia, mira a la estrella, invoca a María.
Si la cólera, la avaricia, la sensualidad de tus sen­tidos quieren hundir la barca de tu espíritu, que tus ojos vayan a esa estrella: invoca a María.
Si ante el recuerdo desconsolador de tus muchos pecados, te sientes ir hacia el abismo del desalien­to o de la desesperación, lánzale una mirada a la estrellare invoca a la Madre de Dios.
En medio de tus peligros, de tus angustia, de tus dudas, piensa en María, invoca a María
El pensar en ella y el invocarla, sean dos cosas que no se aparten nunca ni de tu corazón ni de tus labios. Y para estar más seguro de su protección, no te olvides de imitar sus ejemplos.
Siguiéndola, no te perderás en el camino. Implorándola, no te desesperarás.Pensando en ella, no te equivocarás.
Si ella te tiene de la mano no te puedes hundir.Bajo su manto riada hay que temer.
Bajo su guía no habrá cansancio, y con su favor llegarás felizmente al puerto de la Patria Celestial. Amén.

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Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que ja­más se ha oído decir que ninguno de los que han acu­dido a tu protección, implorando tu auxilio, reclaman­do tu asistencia, haya sido abandonado por ti.
Animado por esta confianza, a ti también acu­do, Madre, Virgen dé las vírgenes; y gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante ti, Madre de Dios, no desechéis mis súplicas; antes bien, escúchalas y atiéndelas favorablemen­te. Amén.
paz

FINAL.
Como es nuestra costumbre demos gracias a Dios por permitir que nos reunamos en su nombre para orar por nuestros hermanos, enfermos y familiares, Cumplida esta misión del día de hoy, nos retiramos en la paz del señor.
Que Dios nos bendiga en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
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